La instalación del ascensor, la reparación de la fachada o el pintado de la escalera son algunos gastos que debe afrontar la comunidad de vecinos y, para hacer frente a este gasto, lo más frecuente es pagar una derrama. Se trata de una cuota extraordinaria para sufragar gastos de reparaciones en elementos comunes que no pueden ser abonados con los fondos de la comunidad. Previamente, la derrama debe ser aprobada por la Junta de propietarios por la mayoría de los presentes. Pero… ¿y si no estamos de acuerdo?, ¿tenemos que pagarla?.

Las tareas a las que se destina este gasto adicional no están recogidas en ningún texto legal por lo que, en muchas ocasiones, puede llevar a la controversia entre vecinos. Y es que pueden servir para hacer frente a un imprevisto urgente e imprevisible como, por ejemplo, la reparación de una avería; o para hacer frente a un gasto que no estaba previsto en el presupuesto ordinario por una mala planificación como puede ser pintar la escalera para mejorar la estética de la misma.

Así, como decíamos, la cuota extraordinaria no siempre va unida a imprevistos. En cuanto a la cuantía de la derrama, la Ley de Propiedad Horizontal (LPH) no establece máximos ni mínimos, ni tampoco duración, lo que sí distingue son las obras necesarias de las que no lo son. Por ejemplo, todos los trabajos de conservación del inmueble así como los de eliminación de barreras arquitectónicas.

Dicho esto, vamos a repasar algunos de los puntos que más dudas suelen generar entre los propietarios de una comunidad a la hora de hacer frente a una derrama:

  • Aprobación: como hemos nombrado anteriormente, la aprobación de esos gastos debe hacerse en una junta de propietarios por la mayoría de los asistentes que, a su vez, deben representar la mayoría de las cuotas de participación.
  • Cuantía a abonar: la LPH no recoge la cuantía mínima ni máxima a abonar pero sí recalca que si la derrama es para hacer frente obras que no se consideren urgentes o necesarias, debe estar aprobada por las 3/5 partes, y si la cuota excede de tres mensualidades ordinarias el propietario disidente puede negarse a su pago. Además, la LPH indica que la cuota a abonar por cada propietario se calculará en función de los metros útiles de la vivienda frente a la totalidad del edificio. No obstante, esto puede varias si en los Estatutos de la comunidad se indica, por ejemplo, que cada propietario pagará la misma cuota independientemente de los metros de su propiedad.
  • Negación de pago: una vez aprobado en Junta, negarse al pago de la derrama supondría una situación de morosidad de dicho vecino y la comunidad puede iniciar un procedimiento judicial para reclamar el pago. Pero antes de llegar a este punto, se recomienda reclamar el abono la cantidad de manera amistosa.
  • ¿Y si sobra dinero?: en el caso de que sobre dinero una vez llevados a cabo los trabajos existen dos opciones: la primera, dejar el importe en la cuenta de la comunidad y, la segunda, devolver la cantidad íntegra a los propietarios en función de su coeficiente. Lo más habitual es optar por la primara ya que, de esta forma, la cuantía quedará en cuenta para futuros imprevistos.

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